Lagunas Porto
Diez lagunas glaciares
que merecen una escapada
Durante la Glaciación Würm, un gran casquete de hielo cubrió las cumbres de las Sierras Segundera y de Porto. Al retirarse, dejó al descubierto decenas de lagunas de origen glaciar que aún salpican todo el territorio.
Ver y descargar el folletoUn espejo de agua tallado por el hielo
Durante la última glaciación de la prehistoria, conocida como Glaciación Würm o Edad de Hielo, un gran casquete de hielo se instaló en las cimas de las Sierras Segundera y de Porto, del que descendieron grandes lenguas de hielo.
La glaciación terminó y el hielo, al retirarse, dejó al descubierto numerosas lagunas de origen glaciar que salpican todo el territorio. En el Término Municipal de Porto, cuya totalidad pertenece al Parque Natural del Lago de Sanabria y Sierras Segundera y de Porto, se encuentran numerosas lagunas, algunas incluidas en el Catálogo de Zonas Húmedas de Castilla y León.
Corte esquemático de un circo glaciar de Porto — la morrena represa el agua del deshielo
Las lagunas catalogadas de Porto
Diez referencias de origen glaciar, cada una con ficha propia dentro del Catálogo de Zonas Húmedas de Castilla y León.

Laguna de As Tablillas
En la Sierra de Porto, denominada asimismo Sierra Calva por su escasa vegetación, en el linde con A Veiga (Galicia) se encuentran las Lagunas de As Tablillas, Os Currais, Patos y otras pequeñas lagunas estacionales y humedales como los “Lagoallos dos Pichos”.
En “Os Currais” encontraremos la laguna, refugio y majada del mismo nombre. Las majadas están compuestas por un vallado de piedra, con un cierre más pequeño en su interior, el “curro”, y una cabaña o chozo —reflejo del Roldamiento de la Sierra Calva de 1587, más de 200 majadas destinadas a acoger al ganado y a los pastores.

Laguna Pedriña
La Laguna Pedriña es el punto por donde el Cordel Sanabrés (Cañada Real de la Plata) conduce a las cabañas ganaderas hasta los agostaderos: pastos que se desarrollan por encima de la cota 1.500 m, en suelos permanentemente húmedos donde los animales pastan libremente en los “puertos”, extensos pastizales de altura.
Esta tierra es, en realidad, un paisaje cultural: una obra forjada durante siglos por la alianza de hombre, ganado y clima. Es el paisaje de la transhumancia, tradición ancestral reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, donde todavía resuenan los cencerros.

Lagunas de Piatorta
Las cinco Lagunas de Piatorta están situadas en el cordal que une las cumbres de Pena Trevinca y el Moncalvo, en el mismo linde entre las provincias de Ourense (A Veiga) y Zamora (Porto), en el Pico Piatorta, con el que comparten nombre.
Una parte vierte sus aguas al río Tera, que las conduce al Duero; otras vierten al Miño. Aquí crece una especie muy singular, la Genciana (Gentiana lutea var. aurantiaca), que contiene la sustancia más amarga conocida: la amarogentiana. Su raíz milagrosa se usa desde la antigüedad como planta medicinal y aromatizante, componente de bebidas tónicas amargas.

Laguna de la Clara
La Laguna Clara es una de las masas de agua natural más importantes de la Sierra Segundera, por su volumen, por su profundidad superior a 15 m y por su excelente estado de conservación.
En el competitivo mundo de la seducción animal, algunos han desarrollado un talento extraordinario: el baile. En las amplias praderas de esfagnos sumergidos en el centro de la laguna, los tritones ibéricos (Lissotriton boscai) bailan para reproducirse.

El tritón ibérico y su danza de cortejo
Lissotriton boscai vive oculto entre los esfagnos sumergidos de las lagunas más tranquilas. Su color naranja intenso y su danza nupcial son uno de los pequeños prodigios que guardan estas aguas para quien se detiene a mirar de cerca.
Laguna de Lacillo
Situada en el Lugar de Interés Geológico CI034 Altiplano de la Sierra Segundera, moldeado por el mayor glaciar de casquete (ice cap) de la Península Ibérica, la Laguna de Lacillo es la estrella indiscutible de todas las lagunas de Porto.
Su belleza y su agreste circo glaciar acompañan a las formaciones de “Ollo de Sapo”, rocas de feldespato y cristales de cuarzo azulado. Bautizadas con esa expresión local por H. Sampelayo en 1922, cuentan una historia de miles de años y permanecen casi intactas, apenas tocadas por la mano del hombre.
La Laguna de Lacillo encabeza el Catálogo de Zonas Húmedas de Castilla y León: la primera referencia de todas, nacida del mayor glaciar de casquete de la Península Ibérica.
Un territorio esculpido por el hielo
Desde Peña Trevinca hasta el Bibey, decenas de lagunas y turberas se encadenan por todo el término municipal. El mapa reúne las localizaciones citadas en esta página junto al resto del catálogo.