Turberas Porto
Diez turberas
que merecen una escapada
Esponjas de agua y tiempo. Bajo la hierba de los puertos de Porto se acumulan, capa a capa, miles de años de historia glaciar — y una de las mayores reservas de carbono del noroeste peninsular.
Ver y descargar el folletoUn ecosistema que tarda milenios en escribirse
La desaparición del hielo de la última glaciación, la Würm, dejó en Porto un relieve lleno de cubetas de sobreexcavación. Algunas se llenaron de agua y son hoy lagunas. Otras fueron colonizadas, poco a poco, por la vida: una turbera es una laguna que la vegetación ha ido cerrando durante siglos, capa sobre capa de musgo y materia vegetal parcialmente descompuesta.
Son ecosistemas de origen enteramente vegetal, protegidos por la Directiva Hábitats 92/43/CEE, y Porto conserva uno de los conjuntos de turberas de alta montaña más significativos del noroeste peninsular.
Una turbera pasa a menudo desapercibida frente al paisaje que la rodea. Sin embargo, es un archivo vivo: cada capa de turba guarda las historias de nuestro pasado.
Corte esquemático de una turbera de Porto — cada capa, siglos de carbono acumulado
Las turberas catalogadas de Porto
Trece referencias, un mismo origen glaciar. Cada código corresponde a una ficha propia dentro del Catálogo de Zonas Húmedas de Castilla y León.

Turbera del Maseirón
Se sitúa en el valle glaciar del Maseirón —una artesa tallada por el hielo—, en la cuenca hidrográfica del Duero. Es una turbera de tipo fen, formada por la colmatación de una antigua laguna.
Su nombre viene del portexo maseira: una gran artesa. El propio topónimo describe el lugar. Pasa desapercibida frente al paisaje que la rodea, pero es un ecosistema fascinante que ha tardado miles de años en formarse.
Turberas del Moncalvo
Las cinco turberas del Moncalvo se sitúan en la subcuenca del río Valdeinferno, dentro de la cuenca hidrográfica del Miño.
Las turberas ocupan solo entre el 3 y el 4% de la superficie del planeta, pero son uno de los mayores sumideros de carbono que existen: contienen entre el 25% y el 30% del carbono de los ecosistemas terrestres —el doble que todos los bosques del mundo juntos. En la lucha contra el cambio climático, los humedales pesan tanto como los bosques.

Turbera del Alto Tera
Situada en la cuenca meandriforme del río Tera, funciona como una enorme esponja: almacena el agua de las lluvias intensas del invierno y la libera poco a poco, manteniendo los pastos frescos durante el verano.
Aquí pasta el ganado de raza Alistana-Sanabresa, la raza “portexa” por excelencia, adaptada a la climatología extrema. Cada 26 de agosto, Porto celebra su Feria Anual y el Concurso Morfológico Nacional de la raza.
del carbono almacenado en los ecosistemas terrestres está retenido en humedales como las turberas de Porto —pese a ocupar apenas el 3–4% de la superficie del planeta. El doble que todos los bosques del mundo.

Turbera de Aguas Cernidas
Una turbera tipo fen formada por la colmatación de una laguna, en la subcuenca del río Tera. Junto a ella, la Laguna de Aguas Cernidas ocupa una morrena glaciar que actúa como represa natural.
Bajo la superficie cristalina vive un universo diminuto: entre las hojas flotantes de las “espigas de agua” (Potamogeton natans), saltan las ninfas de Daphnia longispina, la pulga de agua que toma su nombre de la ninfa de los manantiales.

Turbera de Majadavieja
Otra turbera fen nacida de la colmatación de una laguna, en la cuenca del Duero. Sus suelos húmedos, fríos y pobres en oxígeno son el hogar de una notable variedad de esfagnos: S. russowii, S. angustifolium, S. papillosum, S. rubellum, S. cuspidatum, S. denticulatum y S. fallax.
Las turberas de Porto tapizan cumbres y laderas, rellenan valles y rodean lagunas. Proteger este paisaje es proteger una de las piezas clave del patrimonio natural del municipio.
Un territorio esculpido por el hielo
Circos glaciares, lagunas y turberas se encadenan desde Peña Trevinca hasta el Bibey. El mapa reúne las localizaciones citadas en esta página junto al resto del catálogo.
La conservación de las turberas de Porto
- No dejes rastro.
- No camines sobre musgos ni especies vegetales sensibles. Circula por sendas y pistas.
- No contamines el agua, el aire ni el suelo.
- Contribuye a la conservación de las especies vegetales y animales del entorno.